Amanece. En la ciudad el ruido nunca cesa, sino que a veces, y en determinados lugares, es menos intenso. A pesar del tiempo que lleva allí nunca ha llegado a acostumbrarse a esa situación. En ese lugar es casi imposible encontrar la calma…La noche anterior volvió a su refugio después de pasar todo el día caminando por las calles. Tenía que tener cuidado de que la gente no se fijara en él, que sólo lo tomaran por un perro vagabundo. Cuando se es un perro la gente se apiada de uno, a veces, en algún restaurante, algún cocinero se apiadaba y dejaba algo de carne que ya no quería para que se la comiera. Sin embargo, por la noche todo el mundo podía ver lo que era en realidad, porque por la noche se rebela la verdadera naturaleza de todo. Pero en esa noche, alguien lo vio, y a los humanos no les gustan los lobos; hace mucho que olvidaron lo que son.
Y tuvo que huir, porque el humano sacó rápidamente una escopeta con la intención de matarlo. Pobre infeliz. Los humanos siempre atacan aquello que no conocen, aunque sea bueno para ellos en el fondo.
El lobo corrió para ponerse a salvo hasta llegar a las afueras, a una zona de barrios marginales. Allí podría ocultarse al menos por un tiempo, pero no podría ser mucho. Tenía que volver a la ciudad porque él era su guardián…
El lobo negro bajó del Jardín de la Eternidad al mundo para ser uno de sus protectores. Su zona sería la ciudad de los hombres. Utilizaría su influencia para que éstas no crecieran tanto que lo engulleran todo y los humanos mantuvieran el equilibrio con su entorno de la mejor manera posible.
Pero han pasado muchos años y el lobo está fracasando, no puede hacer nada contra la fuerza de esos seres que surgieron de la naturaleza pero que ahora se han vuelto contra ella. Aún así el lobo cumplirá su misión y seguirá en la ciudad.
Continuará…






